A pesar de que los flashes de la tarde se quedaron con el seleccionado español levantando la Copa del Mundo por segunda vez en la historia, la imagen que seguramente quede en la retina de todos es la que dejó Lionel Messi después de la durísima derrota de Argentina en la final.
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Y es que apenas recibió la medalla plateada por parte de Donald Trump, el diez no pudo aguantar la frustración y rompió en llanto. Así como sucedió en la Copa América del 2016 después de la final con Chile, el capitán se quebró. Pero esta vez fue distinto.
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Lejos de quedarse en soledad en el banco de los suplentes como hace diez años y en el mismo estadio, Leo mostró todo su orgullo y se plantó de frente al público argentino que, con reciprocidad, ovacionó al ídolo mientras este rompía en llanto.
Comportándose como un señor, algo que reconoció el propio Lionel Scaloni luego del partido con un «demostramos que somos grandes en la derrota», Leo se quedó con su medalla en la medialuna del área y fue acompañado por todo el plantel.
(Fuente: Olé)
