Base de hormigón, rampas, cordones escalonados y piedra renovarán totalmente el tramo que ubicado detrás del edificio de Aduana. Ubicada a una cuadra de la costanera, esa calzada está destrozada hace décadas.
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El Gobierno de Gualeguaychú pondrá en marcha este lunes la primera etapa de la obra sobre calle L. N. Alem, entre avenida Del Valle y Concordia, cuando los trabajadores de la Dirección de Obras Sanitarias comiencen con la revisación y reparación de todas las conexiones de agua, trabajo necesario antes de que se levante el empedrado y se inicie la renovación completa del tramo.
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Se trata de una de las calles más destruidas de la ciudad, y es el recorrido que pasa por detrás del edificio de Aduana y culmina en la sede de la Prefectura Naval Argentina, a pocos metros de la Costanera y el río Gualeguaychú.
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“Vergüenza me da que una calle en una zona tan turística, como es Alem entre Del Valle y Concordia, que está a una cuadra de la Costanera y del río Gualeguaychú, esté tan detonada y tan destruida”, se lamentó el intendente Mauricio Davico.
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Una vez concluidas las tareas sobre la red de agua, comenzará la reconstrucción propiamente dicha, cuando se levantará todo el empedrado y se colocará una base de hormigón; una secuencia que resulta decisiva porque el terreno es bajo e inundable, y esta base rígida bajo la empedrado impedirá que el pavimento se mueva, de modo que la calzada conservará su forma aun cuando pasen los años.
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Los trabajos se iniciarán con el cerco perimetral, el replanteo y la nivelación de la obra, y seguirán con la demolición y el retiro de la calzada de piedra existente, de unos 15 centímetros de espesor aproximado, junto con el movimiento y la extracción del suelo ubicado debajo.
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Sobre ese terreno se ejecutará una subrasante de broza cemento compactada de 20 centímetros de espesor, una mezcla que estabiliza el suelo y le da capacidad de carga, y luego un contrapiso de base de 12 centímetros
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Por su parte, las rampas se harán con hormigón elaborado y armadura, y la capa final será de pórfido mixto de 10x10x6 centímetros, dispuesto en un diseño de arcos que aporta un acabado artesanal.
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Las rampas garantizarán la accesibilidad en toda la zona, acompañadas por barandas metálicas, y las veredas –que serán forestadas por árboles autóctonos– tendrán una superficie uniforme para circular con seguridad, mientras que los cordones elevados y escalonados evitarán daños en caso de crecidas.
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A ambos lados correrá una cuneta de canto rodado con base, de un metro de ancho, que ordenará el escurrimiento del agua y cuyo tono claro contrastará con el pórfido más oscuro del centro de la calle.
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Finalmente, habrá un elevamiento en la calzada funcionará como reductor de velocidad para ordenar el tránsito en el cruce (similar al que se hizo en la renovación de Andrade y Rocamora), y se instarán columnas de alumbrado para completar la renovación.
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Hasta la finalización de los trabajos integrales en todos los niveles, el tráfico vehicular estará inhabilitado, por lo que solicita respetar el vallado y no circular por ese sector.
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El diseño combina función y estética, con superficies resistentes, circulación segura para quienes caminan, ordenamiento del tránsito y un paisaje cuidado en una calle de fuerte valor urbano por su cercanía con el paseo costero, que atrae a turistas y a vecinos por igual.
