POR LAUTARO SILVERA
Desde 2016, un grupo de familias de Gualeguaychú inició un camino con un objetivo común de acceder a su propia vivienda a través del proyecto habitacional Vicoer 108 viviendas. Bajo ese anhelo, los vecinos se sumaron a un plan de financiación para adquirir primero los terrenos y, posteriormente, avanzar con la construcción de sus casas.
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Sin embargo, lo que debía convertirse en un proyecto habitacional concreto quedó lejos de cumplirse. De las 108 viviendas previstas originalmente, solamente 30 pudieron terminarse y entregarse. Las 78 restantes quedaron pendientes y sus familias continúan esperando una respuesta sobre el futuro del barrio.
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El reclamo lleva años y, pese a las distintas gestiones y reuniones con representantes de los organismos involucrados, todavía no hay una solución concreta. Los vecinos aseguran que cumplieron con los compromisos de pago asumidos y exigen que se avance con el proyecto o, al menos, que se les permita acceder a los terrenos que ya abonaron.
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El origen del proyecto, según relatan los familiares, fue un acuerdo mediante el cual Vicoer (Cooperativa de Viviendas, Consumos y Servicios Sociales) vendía las tierras a las familias y posteriormente las transfería al Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV), organismo que debía encargarse de llevar adelante la construcción de las casas.
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Los vecinos se incorporaron a un plan de financiación que contemplaba distintas modalidades de pago. Sin embargo, pese a haber cumplido con sus obligaciones, solamente 30 familias pudieron acceder a sus viviendas que fueron entregadas en el 2025. Las otras 78 quedaron a la espera de una continuidad que nunca llegó.
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“Vicoer compraba las tierras y se las donaba al IAPV. Este se encargaba de llevar adelante las casas. Nosotros accedimos a una financiación que podía ser con o sin aguinaldo, a 60 cuotas. En teoría, después, una vez que lo terminaba, le donaba las tierras al IAPV y ellos empezaban a construir las casas. Una vez que estábamos adentro de las casas, empezaban con las cuotas”, explicó uno de los vecinos a GUALE DIGITAL.
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Desde aquel comienzo en 2016, los reclamos fueron numerosos. Con el paso de los años, las expectativas de las familias se fueron transformando en incertidumbre, mientras el proyecto original permanecía prácticamente paralizado.
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“Esto fue lo que nosotros firmamos por contrato cuando se inició todo esto. Hoy estamos acá, en este predio donde están estas 30 viviendas Vicoer, pero este barrio es de 108 viviendas. Hay 78 familias que quedamos a la deriva, que no sabemos nada”, manifestó otro de los integrantes del grupo.
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Un proyecto de 108 viviendas en pausa
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La situación actual dista mucho de aquella propuesta original. Las 78 familias que todavía no tienen su casa ni siquiera cuentan con los terrenos divididos y los servicios extendidos, por lo que tampoco pueden avanzar por sus propios medios.
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Entre las alternativas que se mencionaron en distintas reuniones aparece la posibilidad de que el Municipio intervenga para abrir las calles y permitir que cada familia pueda disponer de su terreno. También se habló de afrontar los costos de los servicios y de gestionar nuevas líneas de crédito ante el IAPV para comenzar con la construcción.
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“Nos han dicho que deberíamos pagar nosotros los servicios y que un agrimensor municipal nos haría un precio accesible para después contar con nuestros terrenos. Incluso, se planteó la posibilidad de gestionar otros créditos dentro del IAPV para que se inicien las obras. Pero nada es concreto y esto no avanza. Son diez años que pasaron y no avanzamos”, expresaron.
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Los vecinos también recordaron que, cuando ingresaron al proyecto, recibieron una carpeta con toda la documentación y las condiciones de financiación.
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“Cuando nosotros fuimos a la oficina de Vicoer, donde firmamos todo, nos dieron una carpeta con los papeles. Ahí se especificaba cómo era el tema de la financiación del terreno, la cuota y los servicios. Una vez que se terminaba eso, el IAPV se comprometía a construir las casas”.
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La dificultad de sostener un alquiler mientras esperan
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En un contexto de aumentos constantes, acceder a una vivienda propia se convirtió en una necesidad cada vez más urgente.
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“Un alquiler de una casa promedio de dos habitaciones no baja de 700 mil pesos. El sueldo promedio acá en Gualeguaychú y Entre Ríos es de un millón de pesos. Y vemos que se están entregando casas en barrios que no arrancaron en 2016, como nosotros, que se hicieron después y donde esa gente no pagó el terreno como sí nosotros fuimos pagando cuota por cuota nuestro terreno”, señalaron.
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En los próximos meses está prevista la entrega de nuevas viviendas en la ciudad, algunas de ellas en su etapa final de obra y con cuestiones administrativas pendientes. Esa situación genera todavía más interrogantes entre quienes forman parte del proyecto Vicoer y continúan sin una respuesta.
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“El IAPV nos ha dicho que no tienen fondos, pero ¿cómo es que se están entregando viviendas? Eso es lo que no entendemos y nos gustaría que nos den una explicación a las 78 familias, que somos los verdaderos perjudicados en esta situación”, reclamaron.
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En cuanto a los pagos realizados, los vecinos aseguran que conservan los comprobantes de las cuotas abonadas. No obstante, explicaron que el cierre de la oficina de Vicoer que funcionaba anteriormente complicó las posibilidades de realizar consultas y gestionar respuestas.
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“Nosotros tenemos todos los comprobantes de pago guardados. Las cuotas que se tenían que abonar y demás, todo está terminado. Esto requiere de mucho valor, porque estamos hablando de importes costosos, donde si te demorabas en pagar, los recargos eran elevados. Entonces, hubo mucho esfuerzo que llevó años para poder pagar y nos da mucha pena que no podamos acceder a nuestras viviendas”.
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Reuniones con dirigentes y pedidos a la Gobernación
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A lo largo de estos años, los vecinos realizaron distintas gestiones para intentar destrabar el proyecto. Incluso viajaron en reiteradas oportunidades a Paraná para reunirse con representantes de Vicoer, aunque aseguran que no consiguieron respuestas favorables.
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También mantuvieron encuentros con autoridades del IAPV, entre ellos Pablo Echandi, titular de la Regional Sur. Sin embargo, sostienen que las reuniones no se tradujeron en herramientas concretas para avanzar.
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“Lo mismo nos viene pasando con el IAPV. Hemos tenido muchísimas reuniones con Pablo Echandi, titular de la Regional Sur, pero no nos dan las herramientas necesarias para avanzar. Nos dicen que no tienen dinero para comenzar con el plan de las viviendas. Sin embargo, hicieron estas 30 y luego nada más. Resulta que ahora sí pueden terminar otras casas que comenzaron mucho tiempo después que nosotros”.
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El reclamo también llegó al gobernador Rogelio Frigerio. Uno de los vecinos contó que pudo acercarse durante una de las últimas visitas del mandatario a la ciudad para explicarle la situación que atraviesan las familias.
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“La última visita de Frigerio a la ciudad pude acercarme y comentarle nuestra situación, y nos dijo que lo que nos hicieron a nosotros ‘fue una estafa’. Incluso, le preguntó al intendente Davico, pero este tampoco supo qué contestar”, relató.
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Por otra parte, los vecinos recordaron las explicaciones que recibieron desde el IAPV Regional Sur respecto de las dificultades para avanzar con el proyecto.
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“Según Pablo Echandi, en un primer momento nos dijo que acá no se podía hacer nada porque era zona inundable. Pero después pasó lo contrario: se terminaron 30 casas. Para la última reunión que tuvimos, dijo que le habían propuesto al intendente Davico que se gestionara abrir las calles, que nosotros abonáramos los servicios y que se tomara otra instancia de crédito para poder construir, para que por lo menos tengamos nuestro terreno. Sería más costo para nosotros, pero ni así se ha podido avanzar. Ahora, ¿cómo? ¿Vos tenés los créditos para dármelo? ¿Por qué no me lo das ahora y me lo construís?”, cuestionaron.
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Diez años después, siguen esperando una respuesta
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Al cerrar el reclamo, los vecinos volvieron a cuestionar la falta de avances y señalaron que, mientras se realizan distintas obras de infraestructura en la ciudad, ni siquiera consiguieron que se intervenga en el predio donde deberían estar sus viviendas.
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“Me parece que desde el Municipio se están haciendo un montón de mejoras en la ciudad, como luminarias LED, asfalto y repavimentación. No puede ser que en nuestro terreno ni siquiera el Municipio nos dé una mano para limpiarlo y abrirnos las calles. Por lo menos, para decir: ‘Bueno, ya que no hay plata como para construir, que nos entreguen lo que nosotros ya hemos pagado’. Necesitamos un compromiso de alguien, dentro de los dirigentes, para que se destrabe la situación y se pueda avanzar al menos”.
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La respuesta que reciben, según relataron, es que no pueden intervenir porque los terrenos todavía no están loteados.
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“No podemos hacer nada porque eso no está loteado. Sabemos que hay un pedazo de tierra que nos corresponde, que lo hemos pagado, pero no podemos hacer nada hasta que no esté loteado”.
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Así, el proyecto que comenzó en 2016 con la expectativa de construir 108 viviendas terminó convirtiéndose en una espera de diez años para 78 familias. Mientras las primeras 30 casas se hicieron realidad, el resto continúa sin calles abiertas, sin servicios y sin una fecha cierta de inicio de obra.
