Un enfermero de 44 años fue encontrado sin vida este viernes en su domicilio en Palermo, sentado en una silla del comedor, sin signos vitales. Después de tres días sin comunicación con su círculo cercano, su familia realizó un aviso ante la policía. Además, su hermana viajó desde Entre Ríos y accedió a la vivienda donde lo halló muerto. Tenía ampollas de varias drogas en la cocina -entre ellas fentanilo y propofol– y jeringas y agujas.
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Fuentes de la policía porteña informaron a LA NACION que recibieron un llamado al 911 que alertaba sobre un hombre que no respondía a los llamados, en un departamento situado en Fray Justo Santa María de Oro al 2400. En el lugar, el personal policial entrevistó a la hermana del damnificado, quien manifestó que vive en Gualeguaychú y que no lograba contactarlo desde el 30 de marzo por eso había viajado a la ciudad. También se hizo presente la dueña del departamento, que facilitó una copia de la llave.
Tras la denuncia, la policía entró al domicilio junto a la hermana del enfermero y encontró al hombre sin signos vitales. El hombre, según informaron fuentes policiales a LA NACION, se llamaba Eduardo Betancourt. En el departamento se encontraron fármacos varios, tres teléfonos celulares, ampolletas, jeringa y guantes de látex. En un primer recuento, se contabilizaron cuatro ampollas abiertas en la escena -entre ellas de fentanilo y midazolam-, una jeringa y una aguja.
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Entre los fármacos de uso hospitalario que se encontraron en la cocina había propofol, lidocaina, difehidramina, Dipirona, hioscina, fentanilo, diclofenac, clonacepan, midazolan, dexzametazona, adrenalina, Haloperdol, metroclopranida, diazepan, Keterolac, Cloruro de Potasio, Cetriaxona, Penicilina, Succinivolina. A su vez, intervino en el caso la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 21, a cargo de Alberto Vasser.