Enrique “Ike” Daroca falleció este lunes 10 de agosto. Su trayectoria quedó estrechamente vinculada a uno de los momentos decisivos de la historia del Carnaval de Gualeguaychú, cuando los tradicionales corsos atravesaban una etapa de declive y comenzó a tomar fuerza la necesidad de renovar la celebración.
.
A mediados de la década de 1970, los corsos de Gualeguaychú eran, de acuerdo con reconstrucciones históricas de aquellos años, apenas un reflejo del esplendor que habían tenido en otras épocas. Varias de las figuras que durante décadas habían mantenido vivo el espíritu de la fiesta comenzaban a desaparecer.
.
Durante las décadas del 60 y 70 se fueron los Indios de Galguera, el “Dotor” Martínez y, con la despedida de Don Litardo Queirolo, prácticamente llegaba a su fin una época del carnaval local.
.
“Matecito” y “La Casimira” contribuían a sostener la tradición carnavalera, mientras ya no estaban “Cebollita”, “El Pibe Corcho” y “Cucho” Ferreira.
.
A la pérdida de aquellas figuras se sumaba otro inconveniente: la creciente utilización de elementos de juego, entre ellos martillitos y garrotes de goma, que habían derivado en situaciones de grosería y falta de urbanidad. Ante ese escenario, muchas familias comenzaron a reducir su concurrencia a los corsos.
.
Fue en ese contexto cuando Daroca empezó a promover una propuesta diferente, orientada a recuperar el atractivo de la celebración y transformarla en un espectáculo con capacidad para atraer visitantes.
.
Empresario y emprendedor, Luis Enrique “Ike” Daroca había abierto en 1968 su comercio “Acorad”, nombre que surgía de su apellido invertido. Se trataba de una fábrica de chacinados ubicada en 25 de Mayo y Caseros.
.
Después de la histórica inundación que afectó a Gualeguaychú en 1978, y a partir de la experiencia que había adquirido al conocer otros carnavales, Daroca planteó ante la Municipalidad la necesidad de apuntar al turismo desde un Carnaval espectáculo.
.
La propuesta contemplaba incorporar imágenes visuales, elementos coreográficos y musicales, además de un ambicioso esquema comercial que permitiera dar un salto respecto de los tradicionales corsos protagonizados por las murgas.
.
La idea fue tomando forma con el acompañamiento de Alberto Flejas, primer director de Turismo de Gualeguaychú, Mario Fischer, Elena Taibo de Dacal, Lidia Cherbavaz de Riestra y otras personas.
.
En el marco de ese proyecto, presentó la comparsa “Acorad”, donde invirtió entre 30 y 40 mil dólares para mostrar de algún modo la idea.
.
El proceso tuvo un paso fundamental en 1979, cuando se creó la «Comisión del Carnaval Internacional del Río Uruguay», presidida por Daroca, y considerada el origen del Carnaval del País.
.
Su participación fue central en el surgimiento de un esquema empresarial que posteriormente permitió el crecimiento del Carnaval de Gualeguaychú y su consolidación como una de las principales fiestas de la Argentina.
.
Pero la trayectoria de Daroca como emprendedor excedió al carnaval. Durante los años 90 tuvo un comercio dedicado a la venta de motos, además de desempeñarse como gestor de negocios y artesano.
.
Su amigo Gustavo Puente contó que en 2024 elaboró un proyecto de capacitación denominado “Billiken para empresarios”, entre otras ideas innovadoras.
.
Sin embargo, su principal aporte a Gualeguaychú quedó asociado al Carnaval. Fue quien ayudó a encaminar su formato como una propuesta turística, con una mirada centrada en el espectáculo y el desarrollo comercial, que contribuyó a instalar a la ciudad en el escenario nacional.
.
Con su fallecimiento, Enrique “Ike” Daroca deja una trayectoria ligada a uno de los procesos que marcaron un antes y un después en la historia del Carnaval de Gualeguaychú.