La joven condenada a prisión perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo , visitó este miércoles la ciudad. Fue trasladada por el servicio penitenciario de la provincia de Entre Ríos.
A las 8:15 llegó a la vivienda de su abuela materna, ubicada en calle Lavalle entre Del Valle y 3 de Caballería.
La visita se extendió por casi una hora y cerca de las 9 de la mañana abandonó la vivienda, para regresar a la Unidad Penal Nº6 de Paraná, donde cumple su pena.
Según confirmaron fuentes cercanas a Guale Digital, Nahir Galarza consiguió un permiso especial para visitar a su abuela, debido a que la mujer de avanzad edad atraviesa un delicado estado de salud.
El operativo se realizó bajo estricto resguardo y con fuerte presencia de funcionarios de las fuerzas de seguridad. Algunos vecinos señalaron que la mujer condenada por el crimen de Pastorizzo estuvo por alrededor de una hora en la casa de su abuela materna, donde también concurrieron tías y otros familiares.
La joven de 27 años lleva cerca de ocho años en prisión por el asesinato de Fernando Pastorizzo, su por entonces novio, la madrugada del 29 de diciembre de 2017.
Los relatos de Nahir fueron cambiando a lo largo del tiempo; lo cierto es que la condena a cadena perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo, su por entonces novio, sigue firme.
Actualmente vive encerrada en la Unidad Penal 6 de Paraná. Desde allí estudia, tuvo novios y conflictos, dio notas para diarios y televisión, hizo presentaciones, amplió declaraciones y hasta planteó nuevas versiones que incluyeron involucrar a su padre.
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Es hija de Marcelo Galarza y Yamina Kroh. Tenía 19 años y su historial penal era nulo. Llevaba un noviazgo conflictivo con Fernando, su pareja un año mayor. Según relataron sus amigos y personas cercanas, habían tenido discusiones y peleas públicas, que formaron parte del expediente.
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Una de las últimas peleas había sucedido días antes del desenlace fatal. En la noche posterior a la navidad de 2017, Fernando presentaba un ojo hinchado producto de una golpiza que Nahir y una amiga le habían propinado luego de pasar la noche en un boliche. Algunos testigos dan cuenta de discusiones constantes y de que la joven amenazaba a su novio con matarse o con denunciarlo por supuestas agresiones si él la dejaba.
El traslado se realizó en el marco de lo que establece el artículo 166 de la Ley 24.660, que regula la ejecución de la pena privativa de la libertad. Este artículo contempla la posibilidad de autorizar salidas transitorias a internos cuando se presentan situaciones excepcionales, como enfermedades graves de familiares directos o fallecimientos, permitiendo visitas controladas bajo estrictas medidas de seguridad y custodia. En este caso, la justicia autorizó la visita a su abuela materna con enfermedad oncológica e internación domiciliaria, por única vez y cumpliendo todas las pautas establecidas por el juzgado y el Servicio Penitenciario.

El procedimiento fue planificado con antelación tras la recepción del oficio judicial, y se ejecutó con un equipo de custodia. “Al ser un caso mediático, tratamos de manejarlo con la mayor discreción posible para evitar cualquier tipo de disturbio”, explicó el inspector general Alejandro Mondragón.