A cinco décadas del secuestro y desaparición de Noni González, Gualeguaychú volvió a encontrarse con su historia. Durante el homenaje realizado este miércoles, uno de sus tres hermanos, compartió un relato atravesado por los recuerdos familiares y reconstruyó las horas en las que aquella joven militante fue secuestrada, en agosto de 1976.
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Su testimonio permitió recuperar una escena cotidiana que, de manera abrupta, se transformó en uno de los momentos más dolorosos para la familia González.
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Por aquellos días, Mireya, la madre de la familia, se encontraba en cama y existía la posibilidad de que debiera ser operada de la vesícula. La familia había perdido recientemente a su padre por lo que, los cinco hermanos querían quedarse a cuidar a la mamá.
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En esa mañana, Noni pasó por la casa y, fiel a su personalidad, se mostró dispuesta a colaborar. “Mami, no te preocupes, voy al Picaflor ahora, y a la tarde le voy a pedir no trabajar para dedicarme a Mireya”, recordó que le dijo.
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Finalmente, Elsa quedó a cargo de abrir el conocido quiosco de la Plaza San Martín y José se acercó para acompañarla. Desde allí salió en un momento para realizar una compra en el supermercado El Picaflor.
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Fue entonces cuando ocurrió la escena que quedó grabada para siempre en su memoria.
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Mientras se encontraba dentro del supermercado, un conocido se acercó para avisarle: “Se la están llevando a Noni de ahí”.
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Su hermano contó que su primera reacción fue salir corriendo. Al llegar al lugar, alcanzó a ver cómo subían a su hermana a un automóvil.
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“Les juro, me quedó muy grabada la cara, porque tenía una cara de preocupación”, relató.
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Pero hubo un instante que, cinco décadas después, continúa intacto en su memoria. Cuando el vehículo comenzó a alejarse y cruzó la bocacalle: «Noni se dio vuelta y me miró por la luneta».
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Explicó que en ese momento nadie imaginaba que se trataba de una desaparición forzada. La familia pensó inicialmente que podía tratarse de una detención y comenzó inmediatamente a buscar respuestas.
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Desde allí se inició una lucha que duraría décadas y que tuvo como protagonista principal a su madre, quien, como tantas madres de personas desaparecidas, recurrió a los recursos de hábeas corpus y sostuvo durante años la búsqueda de su hija.
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“Ahí empezamos esa gran carrera, esa gran lucha de 50 años con los recursos de hábeas corpus”, expresó.
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Una familia atravesada por la memoria
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Durante su intervención, José destacó especialmente el acompañamiento recibido a lo largo de los años por parte del Sindicato de Empleados de Comercio, Madres de Plaza de Mayo de Gualeguaychú y los distintos organismos de derechos humanos.
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“Quiero agradecer fundamentalmente tanto al sindicato como a Madres de Plaza de Mayo de Gualeguaychú y a todos los organismos de derechos humanos que siempre han estado cerca”, manifestó.
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El hermano de Noni también reflexionó sobre la manera en que las familias enfrentan la pérdida y la necesidad de transmitir las historias de quienes ya no están.
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Su relato se sumó así al homenaje realizado a 50 años del secuestro de Noni González, una joven que participó activamente de espacios culturales, sociales y políticos de Gualeguaychú y que fue víctima del terrorismo de Estado.
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La historia de aquel día, narrada por su hermano desde el recuerdo de una escena aparentemente cotidiana, volvió a poner rostro y nombre a una de las tantas historias que dejó la última dictadura en la ciudad.
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Cinco décadas después, la familia continúa sosteniendo su memoria y reclamando verdad y justicia.
