POR LAUTARO SILVERA
Sergio Maldonado estuvo en Gualeguaychú para presentar “Olvidar es imposible, Santiago mi hermano”, un libro en el que reconstruye, en primera persona, los 78 días de búsqueda de su hermano. La actividad se desarrolló en el salón de AGMER y formó parte de una gira que ya lleva más de 80 presentaciones en distintos puntos del país.
El encuentro fue organizado por Madres de Plaza de Mayo de Gualeguaychú y AGMER. Antes de la charla abierta, Maldonado dialogó con Guale Digital sobre el proceso de escritura, el impacto emocional de volver sobre los hechos y el sentido de transformar la memoria en relato.
¿Cuándo surge la idea de volcar lo vivido en un libro?
—Fue una sugerencia de Pedro Saborido (escritor y guionista, reconocido por su trabajo junto a Diego Capusotto) . Me empezó a decir por qué no escribía todo esto. Yo no sabía de qué manera hacerlo, pero con el tiempo se fue dando. Después de varios intentos, arranqué en 2023 y, sin darme cuenta, empezó a tomar forma cronológica.
Un proceso largo, entre intentos y reconstrucciones
Imagino que hubo una búsqueda para encontrar la forma del relato. ¿Cómo fue ese proceso?
—No tenía idea de cómo hacerlo. Por eso llevó tanto tiempo. Empecé a escribir en 2020, en plena pandemia, después lo dejé y más tarde retomé. Mucho de lo que había escrito no servía porque mezclaba tiempos: hablaba en presente, pasado y futuro. Era confuso. Hasta que encontré la vuelta: escribir en presente, por sugerencia de la editorial, y hacer textos más breves.
—Yo quería que el libro tuviera un principio y un final, que cerrara con la resolución judicial. Pero eso todavía no pasó. Entonces decidí enfocarme en 2017 y, sobre todo, en la búsqueda.
El libro se convierte en una crónica detallada de aquellos 78 días en los que Santiago Maldonado estuvo desaparecido, hasta que su cuerpo fue hallado el 17 de octubre de 2017. La búsqueda, las contradicciones y el accionar estatal atraviesan el relato.
¿Cómo fue volver hacia atrás y reconstruir todo lo vivido?
—No es que yo iba anotando cosas en su momento. Fue reconstruir desde la memoria todo lo que había pasado. Costaba mucho desprenderse de eso.
—También fue una especie de catarsis. No sé si cerrar una etapa, pero sí sacarme un peso de encima. Hoy, si me preguntás algo puntual de esa época, tengo que ir al libro para corroborarlo. Me alivianó, porque tenía todo muy cargado. Y también estaba el miedo a olvidar. Por eso el título: olvidar es imposible.
Olvidar es imposible, Santiago, mi hermano, cuenta con el prólogo de Ana María Careaga (Licenciada en Psicología, psicoanalista; secuestrada en la última dictadura); Pedro Saborido (Guionista y escritor, reconocido por su trabajo junto a Diego Capusotto); y Alejandro Bercovich (Economista, periodista y conductor del programa radial ‘Pasaron Cosas’).
¿Fue un proceso arduo y doloroso?
—Sí, en todos los sentidos, incluso a nivel de pareja. Muchas cosas las viví junto a mi compañera, que me acompañaba en todo, y al escribirlas las volvés a revivir. El libro está contado en primera persona y es de lectura simple, pero para mí fue muy fuerte. Cuando lo terminé quedé muy dolido, destruido. Era revivir situaciones, enojos, angustia.
La experiencia también marcó un cambio profundo en su vida cotidiana. Maldonado reconoce que el proceso lo transformó y que, de a poco, empieza a recuperar aspectos personales que habían quedado relegados.
¿Sentís que el libro también te ayudó en lo personal?
—Sí. Hay un cambio de roles en todo esto. Ya no soy el de antes. Durante mucho tiempo no me permitía hacer un chiste o relajarme por respeto. Hoy siento que puedo soltarme un poco más, sobre todo en las presentaciones.
—Con lo de mi hermano no perdí el humor, pero me transformé en una persona triste. Y eso es algo que quiero recuperar. El libro también tiene que ver con eso.
Gualeguaychú, una parada con significado
Durante la entrevista, Maldonado también hizo referencia a un episodio ocurrido en Entre Ríos durante la búsqueda, cuando una pista llevó a realizar un operativo en Pueblo Belgrano ante la posibilidad de que Santiago estuviera allí. La hipótesis resultó errónea, pero dejó frases y situaciones que aún resuenan.
¿Qué significa hoy estar en Gualeguaychú presentando el libro?
—Es fuerte. En medio de la búsqueda, el 9 de agosto, surgió una versión que decía que en un pueblo de Entre Ríos “eran todos como Santiago Maldonado”. Era impensado para mí estar hoy acá.
—El libro también permite eso: recorrer, conectar con esos lugares y con la gente que acompañó en su momento. Es una forma de ida y vuelta. Más que nada, el libro es una excusa para eso.
En el libro aparece una frase fuerte: “pongan música”. ¿Cómo surgió ese momento?
—Tiene que ver con la conferencia de prensa después de que apareció el cuerpo. Todavía no sabíamos si era Santiago. Nosotros no lo habíamos reconocido y había mucha especulación.
—El cuerpo aparece el 17 de octubre y yo lo reconozco el 20, en la morgue de Buenos Aires, antes de la autopsia. Hay muchas cosas que no se saben y que tenían que ser contadas. Ese era el momento de hacerlo en un libro.
“La mejor forma de recordarlo está en el prólogo”
¿Cómo recordás hoy a Santiago?
—La mejor manera de recordarlo es como lo describe Pedro Saborido en el prólogo del libro. Prefiero que lo lean ahí.
Con cada presentación, Sergio Maldonado vuelve sobre una historia atravesada por el dolor, pero también por la necesidad de mantener viva la memoria. El libro, como él mismo define, funciona como una excusa: para contar, para recordar y para seguir pidiendo justicia.

