Una tragedia absurda conmueve por estas horas a los vecinos de Rosario, en particular a un matrimonio que perdió a su hija de 6 años tras sufrir un accidente en una escuela.
Según fuentes policiales, el viernes a la tarde Luna Jazmín Miqueo Cuello se cayó durante un recreo en la Escuela N°117 Islas Malvinas, donde asistía a primer grado, y se golpeó la cabeza contra un banco de cemento.
Al parecer, corría en el patio y se tropezó porque tenía los cordones de sus zapatillas desatados. Sin embargo, su papá, Ricardo Abel Miqueo (43), planteó dudas de sucedido.
«Cuando yo llegué, la encontré a mi hija tirada en el piso, toda ensangrentada, boca de costado y orinada. Yo trabajo de seguridad en un sanatorio y sabés las veces que me ha llegado gente así, es cuando te da un infarto, entonces me agarró la desesperación», dijo a Telefé Rosario.

La nena fue internada en estado crítico en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela, donde murió este domingo.
En un comunicado de prensa, la escuela -ubicada en la calle España al 4500- informó que este lunes no dictaron clases ya que permaneció «cerrada por duelo«.
«Con profundo pesar y tristeza, nos dirigimos a ustedes para informar el fallecimiento de nuestra alumna Luna Miqueo Cuello, de 1° grado D. En este momento de dolor, toda la institución acompaña a su familia, abrazándolos con fuerza ante tan irreparable pérdida. Como comunidad educativa también acompañamos a sus compañeros y docentes«, indicaron.

Además, señalaron: «Nos unimos en el pensamiento común de respeto y consuelo. Retomaremos nuestras actividades el día martes 28, brindando el espacio necesario para el acompañamiento y la contención de nuestros niños y niñas».
«Agradecemos la comprensión y el respeto ante esta dolorosa circunstancia. Nos unimos en el cariño y en el recuerdo de Luna«, cerró el comunicado firmado por el equipo directivo del establecimiento.
La nena había cumplido 6 años el 15 de marzo. Era hija de Ricardo Abel Miqueo (43) y Danisa Micaela Cuello (38).
«Solamente escuché un rumor de que los cordones los tenía desatados. La agarré en la camilla y los cordones estaban tal cual yo se los até, porque siempre se los ataba con doble nudo», dijo el hombre.
(FUENTE: CLARÍN)