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04/04/2026

David Barrios y el Espacio Astra: de vender en la calle al megaproyecto en Gualeguaychú

POR LAUTARO SILVERA

 

Es, sin dudas, uno de los nombres del momento en Gualeguaychú. Desde fines de febrero comenzó a tomar relevancia pública Espacio Astra, un ambicioso predio destinado a grandes eventos que tendrá su estreno con el recital de La Renga el próximo 2 de mayo. Pero detrás de ese proyecto hay mucho más que una inversión: hay una historia personal atravesada por el esfuerzo, la inmigración y un lazo profundo con la ciudad.

 

David Barrios tiene 56 años, es empresario de la construcción en Buenos Aires y desde chico aprendió que el trabajo no era una opción, sino un camino inevitable. “A los 9 años salía a vender a la calle. Vendía de todo”, cuenta. Esa experiencia marcaría para siempre su forma de ver la vida. “La calle fue mi facultad”, resume.

 

Sin embargo, su vínculo con Gualeguaychú se remonta mucho más atrás, incluso antes de su nacimiento.

 

“El lazo que me une a la ciudad arranca con mi abuelo”, relata. Nacido en Bulgaria en 1901, su abuelo emigró en la época de la segunda guerra mundial y fue ahí llegó a la Argentina. “Llegó primero a Fray Bentos y, sin documentación, cruzó a nado hacia la zona de Ñandubaysal. Llegó a un lugar donde no sabía el idioma. Es como si nosotros hoy fuéramos a Bulgaria”, describe Barrios. A fuerza de trabajo, su abuelo se convirtió en un hombre autodidacta, capaz de hacer de todo, y formó su familia en la ciudad.

 

Esa historia, aunque no pudo vivirla en primera persona (su abuelo murió antes de que él naciera), se convirtió en un pilar identitario. “Mi mamá estaba embarazada de mí cuando él falleció”, recuerda.

 

Uno de sus sueños actuales es recuperar parte de ese legado. “Me gustaría poder comprar la chacra que fue de él”, dice sobre un terreno de ocho hectáreas ubicado en la zona del acceso sur, donde su familia producía alimentos y hasta generaba electricidad de manera autónoma.

 

Infancia, recuerdos y pertenencia

Hijo de madre gualeguaychuense, Barrios creció viajando desde Buenos Aires a la ciudad. “Tengo los mejores recuerdos de mi infancia acá. Cuando podíamos, veníamos para acá”, afirma.

 

Pero más allá de lo afectivo, hay algo que lo marcó especialmente: el trato humano. “Me gusta la sencillez, que la gente te salude, esa cercanía que en Buenos Aires no existe. Entras a un comercio y la gente saluda. En las calles todavía hay familias que toman mate en la vereda”, explica. Y lo resume sin vueltas: “Buenos Aires me agotó”.

 

Ese vínculo se fortaleció con los años. Sus hijos fueron bautizados en la ciudad y también desarrollaron un fuerte apego al lugar. “Yo me siento de Gualeguaychú”, asegura.

 

La historia de Barrios está atravesada por el trabajo desde muy temprana edad. Vendió en la calle, en colectivos y pasó por múltiples rubros. “He vendido medias, peines, de todo”, recuerda.

 

De esas experiencias extrajo una de sus máximas: “La venta es un estado de ánimo”. Y también una filosofía que lo acompañó toda la vida: “Si querés algo mejor, ganátelo”.

 

A los 15 años ya manejaba un almacén familiar, luego de haber pasado por distintos trabajos y aprendizajes. “Siempre traté de sacar lo mejor de cada lugar”, cuenta.

 

También atravesó momentos de crisis económicas, como la hiperinflación durante el gobierno de Raúl Alfonsín y el impacto del “efecto tequila” en los 90, lo llevaron a fundirse. Pero lejos de detenerse, volvió a empezar.

“La plata va y viene, pero el tiempo no. Ese es el verdadero costo de una crisis. El tiempo es el capital más importante que uno tiene”, reflexiona.

 

Volver a empezar, una constante

Tras una de esas caídas, decidió cambiar de zona y abrir un pequeño almacén en Remedios de Escalada. Con recursos mínimos, apostó a una ubicación estratégica y a buenos precios.

 

“Lo más importante es que el cliente entre, después depende de vos”, explica. Para él, los clientes son sus verdaderos “patrones”.

Ese espíritu emprendedor lo acompañó siempre. Y es el mismo que hoy lo impulsa en Gualeguaychú.

 

Espacio Astra: una idea para multiplicar

 

El origen de Espacio Astra no fue inmediato. Barrios buscaba un proyecto que no implicara competir directamente con otros, sino generar algo nuevo en Gualeguaychú. Pensó en una discoteca, pero no lo convencía, hasta que apareció la idea final.

 

 

“Quería algo que sea multiplicador, que genere trabajo”, señala. La idea tomó forma tras asistir a un motoencuentro en la ciudad, donde visualizó el potencial de un espacio para grandes eventos.

 

El proyecto comenzó a gestarse también a partir de reuniones con autoridades locales, entre ellas el intendente Mauricio Davico, con quien estableció un acuerdo basado en el cumplimiento de las normativas.

“Yo no vine a pedir nada. Vine a ver si se podía hacer”, afirma.

 

Impacto económico y social

Barrios insiste en que el objetivo del predio no es solo empresarial. “Quiero que a todo el mundo le vaya bien”, sostiene.

El impacto se proyecta en distintos niveles. Por un lado, el trabajo directo durante la construcción y los eventos. Por otro, el movimiento indirecto en hotelería, gastronomía y servicios.

 

“Si la gente viene, la pasa bien y se la atiende bien, va a volver. Esa es la mejor propaganda. Uno puede tener miles de carteles, pero si el servicio no es bueno, nadie va a volver donde no se lo trata bien”, asegura.

 

Incluso confirmó que los vecinos podrán instalar puestos durante los eventos. “¿Quién soy yo para decir que no? Son libres de trabajar. Incluso, mantuve reuniones con las comisiones vecinales porque ya me manifestaron la idea de trabajar con comercios en el boulevard de María cuando venga La Renga”, plantea.

 

El puntapié inicial: La Renga

El recital de La Renga, el próximo 2 de mayo, será la prueba de fuego. El predio, de más de 50 mil metros cuadrados, se utilizará inicialmente en un 50% para La Renga.

 

Además, la experiencia será clave para futuras gestiones con productores como José Palazzo, lo que abre la puerta a eventos de mayor escala.

 

“No nos ponemos límites para imaginarlo”, dice sobre la posibilidad de traer festivales masivos.

 

A cerca de la posible realización de un Cosquín Rock, el empresario no se achica. “Por qué no, si tenemos muchas comodidades y una excelente cercanía con Buenos Aires, y muchos otros pueblos más de la zona. Incluso Uruguay”.

 

El proyecto no termina ahí. Barrios ya piensa en un auditorio techado para 3.000 personas, orientado a espectáculos musicales y teatrales. Específicamente, el lugar destinado seria donde anteriormente funcionaba el restaurante El Conde.

 

La idea es ampliar la oferta cultural de la ciudad y evitar que los vecinos tengan que viajar a Buenos Aires para acceder a ciertos shows. “Ese auditorio lo pensamos para realizar conciertos para un público de 3 mil personas. Cerrado, muy similar a lo que es un Movistar Arena, pero más chico. Donde, incluso, se puedan realizar obras de teatro”.

Un motor que no se detiene

Barrios no concibe la quietud. “Siempre necesito hacer algo”, admite. Su lógica es simple: iniciar, desarrollar y, una vez cumplido el objetivo, volver a empezar.

 

“Siempre necesito una montaña para trepar. Me paso con mi casa que hice acá, en Gualeguaychú; pensaba todo el tiempo en cómo iba a ser, y una vez que la terminé vino todo esto”, resume.

 

Hoy, esa montaña es Gualeguaychú. Y la historia, recién comienza.

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