Un grupo de trabajadores de Unión Bat mantiene desde este viernes un acampe frente a la planta ubicada en el Parque Industrial de Gualeguaychú, luego de que la empresa decidiera despedir a 100 empleados y avanzar con el cierre de sus instalaciones en la ciudad. El lunes, el Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos presentará una denuncia formal ante la Secretaría Provincial de Trabajo.
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La noticia sorprendió a los empleados al finalizar una semana en la que la producción se desarrolló con normalidad. Según indicaron desde el gremio, la decisión fue adoptada sin previo aviso y responde a una reestructuración mediante la cual la firma concentraría su producción en la provincia de Buenos Aires, argumentando una caída en las ventas de baterías.
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La medida impacta de manera directa sobre un centenar de trabajadores que, en promedio, llevaban entre 15 y 20 años desempeñándose en la empresa, en un contexto económico marcado por los altos índices de desempleo.
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De acuerdo con lo informado por fuentes sindicales, la modalidad elegida para comunicar los despidos generó un fuerte malestar entre los empleados. Durante la mañana de este viernes, una escribana notificó la desvinculación a quienes ingresaban al turno tarde, mientras que los operarios del turno mañana recibieron la noticia al retirarse de la planta. En tanto, aquellos que se encontraban de licencia o vacaciones fueron informados mediante telegramas enviados por WhatsApp.
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En total fueron despedidos los 100 trabajadores comprendidos en el convenio del Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos. En cambio, los entre 10 y 12 empleados fuera de convenio, entre supervisores y gerentes, no fueron alcanzados por la decisión.
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La planta, que funcionó normalmente hasta el mediodía de este viernes y cuenta con cerca de 80 años de trayectoria, cerraría definitivamente sus puertas.
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Tras una asamblea, los trabajadores resolvieron mantener una guardia permanente durante todo el fin de semana, respetando los horarios habituales de los turnos y montando una carpa y un gazebo frente al establecimiento. La medida busca hacer visible el conflicto y evitar el eventual retiro de maquinaria de la fábrica.
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«Vamos a cumplir los horarios de los turnos afuera de la fábrica. No queremos que nos saquen ninguna máquina porque la fábrica estaba para producir —hasta hoy de mañana estuvo produciendo», indicó Martín Gómez, delegado del Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos de Gualeguaychú.
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El dirigente explicó además que la presentación ante la Secretaría Provincial de Trabajo no pudo concretarse este viernes debido al feriado por el Día del Empleado Público provincial.
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Paralelamente, el sindicato realizó una denuncia policial al considerar que la notificación enviada por WhatsApp carece de validez legal. Según sostienen, hasta tanto cada trabajador reciba el telegrama físico en su domicilio, continúa perteneciendo formalmente a la empresa.
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«El lunes haremos la presentación en el Ministerio de Trabajo para que actúe lo más rápido posible y empecemos a ver qué quiere hacer la empresa con toda la gente y con la fábrica», anticipó Gómez.
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Desde el gremio también manifestaron su sorpresa por la decisión empresarial. El delegado recordó que la semana pasada había mantenido una reunión con el gerente de Recursos Humanos en la planta y que en ese encuentro no se mencionó ninguna situación de crisis.
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Si bien la empresa venía abonando las quincenas en dos pagos desde hacía algunos meses —un 60% el día 20 y el 40% restante el 24—, la producción nunca se había interrumpido.
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Tras conocerse los despidos, Gómez se comunicó con el gerente de Recursos Humanos, quien le informó que el directorio lo había convocado a primera hora de la mañana para comunicarle el cese de actividades.
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Mientras tanto, la planta de San Martín, en la provincia de Buenos Aires, donde se realiza el armado final de las baterías, continúa funcionando con normalidad, mientras que el futuro de la fábrica de Gualeguaychú sería el cierre definitivo.
Finalmente, el delegado reclamó la intervención de las autoridades locales y de la Corporación del Desarrollo ante el impacto social de la medida.
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«Hay 100 familias que se están quedando en la calle. Esa gente no saca la plata fuera, compra en el mercadito del barrio, en el supermercado. Esto no es joda. Que se pongan a la altura de las circunstancias y que salgan a decir algo».
(Con información de R2820)


