Somos un grupo comprometido de periodistas de la ciudad de Gualeguaychú, dedicados a ofrecer información veraz y objetiva. Nos consideramos parte del periodismo independiente, enfocado en informar y dar voz a nuestra comunidad.

Social Media

Search
Close this search box
04/04/2026

Día Mundial del Síndrome de Down: la historia de Lucía y el desafío de una inclusión real

POR LAUTARO SILVERA

 

 

En el marco del 21 de marzo, Guale Digital visitó a Lucía Recchia, quien a sus 36 años avanza en su deseo de vivir de manera independiente. Su historia refleja logros, desafíos y la necesidad de profundizar políticas de inclusión, especialmente en el acceso al trabajo.

 

Este sábado se conmemora el Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down, una fecha que invita a reflexionar sobre la inclusión real y los derechos de las personas con discapacidad. En un contexto complejo para el sector, marcado por la falta de aplicación efectiva de la Ley de Emergencia en Discapacidad sancionada a fines de 2025, el reclamo sigue vigente.

 

En ese marco, Guale Digital visitó a Lucía Recchia, una vecina de Gualeguaychú de 36 años, que junto a su familia transita un camino de crecimiento personal con un objetivo claro: alcanzar la independencia.

 

Hija de Pablo Recchia y Verónica Galetto, referentes en discapacidad a nivel local, provincial y nacional, Lucía avanza en un proceso de vida autónoma, combinando actividades recreativas, formación y acompañamiento profesional.

 

“Me gustaría ser independiente y conseguir un trabajo”

—¿Cómo te presentarías?


Lucía: Me llamo Lucía, tengo 36 años. Terminé la secundaria en la Escuela Normal y estoy contenta porque participo en una academia de danza. También me gusta mucho el arte, hago pinturas en acrílico. Tengo varios cuadros en mi casa.

 

 

—¿Cómo es tu vida social?


Lucía: Tengo amigas, siempre conversamos y tenemos un grupo.

—¿Qué te gustaría para tu futuro?

Lucía: A mí me gustaría ser independiente. Me gustaría trabajar en algún lugar, pero todavía no salió nada. Estoy en eso. También me gustaría vivir sola.

 

Un proceso hacia la vida independiente

 

Actualmente, Lucía se encuentra en una etapa de transición: pasa algunos días sola en una vivienda familiar y otros junto a sus padres, que residen en Pueblo Belgrano.

 

—¿Cómo es este proceso?


Pablo Recchia: Lucía vive algunos días a la semana en esta casa, y nosotros estamos en Pueblo Belgrano. Es un proceso de adaptación. Por cuestiones de salud tuvo que volver un tiempo con nosotros, pero su deseo es claro: quiere una vida independiente.

 

Lucía: Me gusta vivir sola. A veces me quedo tres veces por semana acá y otras voy a lo de mis papás.

 

—¿Cómo es tu día a día?


Lucía: Tengo una acompañante que se llama Sheila, que me ayuda mucho. Con ella caminamos, vamos al Corsódromo, al centro y a veces tomamos helado. También hago terapia ocupacional y voy a la psicóloga. Leo mucho y voy a danza.

 

—¿Qué estás aprendiendo ahora?


Lucía: Estoy aprendiendo a manejar el QR y Mercado Pago.

 

Pablo: Siempre estamos acompañando. A veces hay discusiones, como en cualquier familia, pero el objetivo es que ella gane autonomía sin dejar de lado los apoyos necesarios.

 

El desafío del trabajo

—¿Qué trabajo te gustaría tener?


 

Lucía: Me gustaría atender a la gente.

Pablo: Lucía ya hizo entrenamientos laborales a través del Ministerio de Trabajo, pero hoy eso no alcanza. Son experiencias útiles, pero con ingresos muy bajos que no permiten proyectar una vida independiente.

 

Barreras culturales

Pablo: Hay comerciantes que podrían dar oportunidades, pero tienen miedo. Se necesita capacitación, acompañamiento y decisión política para lograr una inclusión laboral real.

 

También remarcó la importancia de los apoyos:
Pablo: Cualquier persona que entra a un trabajo necesita alguien que la guíe. En discapacidad eso es fundamental. Nunca vamos a dejar de lado los sistemas de apoyo.

 

Lucía completó sus estudios secundarios con acompañamiento, un aspecto que su familia considera clave.

 

¿Te costó la secundaria?

Lucía: Me costó un poco, pero siempre tuve apoyo.

Durante ese proceso también fue importante el acompañamiento de sus hermanas, Sofía y Camila.

 

Una vida activa y con proyectos

 

Además del arte y la danza, Lucía disfruta de la música, el canto y el carnaval.

Lucía: Me gusta “Casi Ángeles”, “Esperanza Mía” y Lali. Empecé canto con una profesora. Me encanta el Carnaval.

Pablo: Estuvo cerca de salir en la comparsa Papelitos, pero por un problema de salud no pudo hacerlo.

 

La situación actual del sector

En el marco del Día Mundial, Pablo Recchia también se refirió a la realidad que atraviesan las personas con discapacidad, sus familias y los prestadores.

 

Señaló que, si bien se sancionó la Ley de Emergencia en Discapacidad, aún no se aplica, lo que genera incertidumbre. También cuestionó la falta de continuidad en los reclamos y las dificultades cotidianas para acceder a derechos básicos, como transporte o atención médica.

 

Pablo: Se avanzó mucho desde el reconocimiento de derechos, sobre todo desde la Convención de 2008, pero hoy vemos retrocesos. No es cierto que los certificados o las pensiones sean “truchos”. Hay evaluaciones profesionales. Lo que existe es una necesidad real que debe ser atendida.

 

Y en este tiempo de lucha y de marchas para defender la Ley de Emergencia en Discapacidad ¿Sos de participar?

Lucía: Sí, me acompaña mi papá y amigas, y siempre decimos que no es un privilegio, es un derecho.

 

“Juntos contra la soledad”

 

Este 21 de marzo, establecido por Naciones Unidas, conmemora el Día Mundial del Síndrome de Down, en referencia a la trisomía del cromosoma 21 (21/03). El lema 2026 es “Juntos contra la soledad”, y pone el foco en cómo la exclusión afecta a las personas con discapacidad y sus familias.

 

La soledad es un problema grave que impacta en la salud mental y es consecuencia de la falta de inclusión real. Estar presente no es lo mismo que estar incluido.

 

Pablo Recchia dijo que como padre de una mujer de 36 años que lucha por su independencia, ve con preocupación una sociedad que ha perdido empatía. «A pesar de los avances logrados en estos 35 años, hoy la vulnerabilidad parece ser vista como un problema y no como una responsabilidad colectiva».

 

«Sin embargo, lejos de desalentarnos, esto nos impulsa a seguir trabajando por una sociedad más justa, inclusiva y con más oportunidades para todos».

0

Share