Carmen Colombo, responsable del Refugio “La Casita”, describió la situación actual del espacio, donde actualmente se albergan 36 perros, todos de edad avanzada. Según precisó, los más jóvenes tienen 10 años y cumplirán 11 en los próximos meses.
En este contexto, desde La Casita informaron que este domingo 12 de abril se realizará un bingo solidario en el salón del Sirio Libanés, ubicado en la intersección de Luis N. Palma e Irigoyen, en el horario de 15 a 19. El valor del cartón será de 500 pesos y habrá premios donados por comercios, emprendedores y vecinos.
Colombo explicó que, si bien muchos de los animales se encuentran en buen estado general, una parte importante requiere tratamientos médicos. Entre las problemáticas más frecuentes mencionó afecciones óseas, problemas de visión y dolencias vinculadas a la edad, como artrosis y artritis, que en algunos casos generan dolor en las extremidades.
En este contexto, los perros reciben distintos tipos de medicación, entre ellos analgésicos, complejos vitamínicos y fármacos específicos para el cuidado del cartílago. Además, el refugio cuenta con antibióticos y antiinflamatorios para atender situaciones puntuales. “El gasto más grande es en medicamentos y alimento”, señaló, al tiempo que remarcó que, debido a la edad de los animales, requieren un tipo de alimentación acorde.
En relación a la asistencia recibida, indicó que el pasado 13 de marzo el municipio convocó a los tres refugios de la ciudad: Patitas, San Roque y La Casita, para entregarles una ayuda anual en alimento. Según detalló, el aporte equivale aproximadamente a dos bolsas por perro, lo que representa un alivio parcial frente a las deudas que mantienen con proveedores de alimentos y medicación, tanto de farmacia como veterinaria.
Para afrontar los gastos, el refugio que se fundó en el 2008, organiza distintas actividades, como ventas de pastas, tortas, rifas y ferias. Sin embargo, Colombo señaló que en las últimas semanas estas iniciativas se vieron afectadas por cuestiones de salud y falta de personal. Actualmente, el grupo estable de voluntarias está compuesto por entre cinco y seis personas, que se distribuyen las tareas de limpieza y cuidado de los animales durante la semana.
Además, cuentan con un programa de padrinos solidarios, integrado por alrededor de 40 personas que realizan aportes mensuales.
Finalmente, Colombo destacó que una de las principales dificultades del refugio está vinculada a la edad de los animales, lo que demanda mayor tiempo de atención y seguimiento diario, especialmente para detectar posibles problemas de salud.
