La vicepresidenta Victoria Villarruel decidió no sumarse a la ceremonia central realizada en la Basílica de Luján para conmemorar el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, pese a que su presencia estaba prevista y se daba por descontada en los días previos. La ausencia generó múltiples versiones. Finalmente, Villarruel eligió recordar la figura de Jorge Bergoglio en la Basílica María Auxiliadora de Almagro, el templo donde el papa fue bautizado, y desde allí brindó sus explicaciones.
“Acá es el lugar donde el papa Francisco fue bautizado, acá”, expresó Villarruel en declaraciones a Todo Noticias, introdujo, para explicar el motivo formal por el que decidió un lugar distinto para homenajear al papa. Sin embargo acto seguido explicitó las razones políticas detrás de su ausencia. “Me pareció que estaba lo peor de la casta política”.
Villarruel justificó su decisión de no asistir a Luján al señalar que la ceremonia principal “me pareció que se había politizado”. Para la titular del Senado, aquella misa dejó de ser un espacio de recogimiento y memoria para transformarse en un escenario de confrontación y exposición de dirigentes, algo que, según su visión, desvirtuó el sentido original del acto.
La misa en la Basílica de Luján reunió a los principales referentes de la política argentina y a una multitud de fieles que colmaron el santuario nacional para rendir tributo a Jorge Bergoglio. Entre los asistentes se encontraban el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el titular de Defensa, Carlos Presti; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, junto a otros funcionarios nacionales y provinciales. En la primera fila, frente al atril desde donde se pronunció la homilía, se ubicaron los representantes del gobierno nacional, mientras que en el sector opuesto se sentaron las autoridades bonaerenses.
Villarruel, en diálogo con TN, fue enfática: “Me pareció que la ceremonia tenía un contenido que no era el del recuerdo al Papa, era una ceremonia en la que estaba lo peor de la casta política. No quiero puntualizar, pero estaba la casta política, yo soy coherente con mis creencias”. Según allegados consultados, la vicepresidenta optó por una conmemoración “sin estridencias ni politiquería de casta”, en línea con su postura crítica hacia ciertos sectores del arco político.